Ligera es,
y ligera va.
Un ser del aire,
del cielo y del alma.
La voz de la mañana
que endulza el amanecer,
y los mil rayos cálidos
que arden en la piel.
El ave que canta
y se luce ante el sol,
revoloteando en lo alto del árbol.
Las ramas descienden
como bucles de cabello;
fuerza habita en su cuerpo,
y un remanso en su pecho.
La escena maravillosa
te invita a embelesar;
pero poseerla, no,
ni la puedes confinar.
Que su magia es
para admirarla bien,
e imaginar que tú puedas
ser tan libre también.